El nadó plora (El bebé llora)


Hoy, yendo a la biblioteca del Vapor Vell (en Barcelona, junto a la plaza de Sants), me ha parado un chico joven que llevaba varios folletos en la mano. Detrás de él, una mesa de cámping plagada de hojas, chapas y folletos de distintos tipos, con dos compañeros más.

Me ha ofrecido un pequeño papel, mientras me decía: nos han puesto una multa por pintar éste mural -y me señala el muro frente al que habian colocado la mesa- y estamos recogiendo firmas para protestar”. Directamente, me he dirigido a la hoja habilitada, he puesto mis datos y he firmado. Por supuesto.

Tengo varios amig@s que pintan habitualmente por Barcelona y en otras ciudades, no siempre en muros “legales” habilitados para tal fin. E independientemente de que sean mis amigos, las convicciones personales al respecto de los graffiti habrían hecho que firmara casi sin mirar. Aunque tengo algunas objeciones -no siempre bien vistas entre los grafiteros-: pintar sí, pero no ensuciar; expresar arte sí, pero sin molestar a otros.

Me explico: no es lo mismo pintar una persiana con frases ofensivas hacia alguien, o hacer una gracia, o una putada, o expresar tu amor incondicional hacia un sujeto cuyo diminutivo te has encargado de repetir constantemente por la calle. No, por favor. El amor se expresa en cartitas personales, y los insultos lo mismo. Total, para no firmar el agravio, se envía un anónimo y el aludido seguro que lo lee. Ah, y una cosa más: no a los alardes de ego. Nota para los macarras de mi barrio: ya sé que sabéis escribir vuestros nombres con un spray; no hace falta que hagáis muestra de ello de forma tan repetida.

Tampoco estoy de acuerdo con la sobrecarga de cualquier pared o puerta, ya sea de viviendas, comercios u organismos públicos. Que los dibujos se vean, que se lean bien si hace falta. Para eso está el espacio entre cuadros en los museos: para poder apreciar las obras. Y hay sitios en los que molesta un graffitti, en serio…

Resumiendo, que me pierdo: estoy a favor de los graffitti, pero en contra de algunos desaprensivos que tienen más peligro con un spray en la mano que McGyver en un desguace.

Y ahora, a lo que iba: el papel que me han ofrecido los chicos que protestaban contra la multa lo quería compartir con quién me lea. Es un papel algo desfasado (por lo de una manifestación que anuncian en el último párrafo), pero sirve perfectamente. Matizaria alguna de las cosas que dice, pero en algo estoy de acuerdo: no molesta a nadie, a mi y a much@s nos gusta y, si les hubieran autorizado, todos contentos.

Os lo transcribo literalmente, en catalán, y lo traduzco para l@s que no lo entendáis.

Criminals o artistes?

L’art al carrer és un delicte? El gran nadó del mural de Plaça de Sants, que fins i tot ha sortit per televisió, plora. No plora perquè l’hagin tapat per convertir-lo en un nou graffiti: plora perquè el passat dissabte 25 de novembre, mentre s’estava preparant la paret per fer el nou mural que es va realitzar l’endemà, va venir una patrulla dels Mossos d’Esquadra que va identificar les sis persones que estàvem pintant i ens va interposar una denúncia administrativa que comporta una multa de 1.175 euros per persona.

La normativa de civisme prohibeix qualsevol tipus d’expressió artística al carrer, fet que ens situa fora de la llei per voler expressar amb el graffiti el nostre art fora dels museus, popularitzant-lo i fent que deixi de ser una mercaderia i passi a ser un bé públic del qual tothom en pot gaudir.

Ja n’hi ha prou de tanta hipocresia! Com pot ser que hi hagi una normativa que persegueixi aquestes expressions artístiques que es desmarquen del control institucional quan, paral·lelament, els mitjans de comunicació, o fins i tot la mateixa administració pública, fomenten una cultura urbana, moderna i cosmopolita de la qual el graffiti n’és icona?

Les multes de les sis persones identificades sumen un total de 7.050 euros. Una suma desproporcionada ja que, evidentment, com a joves estudiants amb treballs precaris, cap de nosaltres arriba ni tan sols als mil euros de salari. A més, la patrulla dels mossos va marxar amenaçant-nos que si ens tornaven a veure pintant ens interposarien una denúncia penal per danys, fet que incrementaria la multa i comportaria que tinguéssim antecedents.

Però tot i la seva repressió no callem. Per dignitat pròpia i col·lectiva l’endemà, diumenge 26, tornavem a ser a plaça de Sants per realitzar aquest mural en solidaritat amb el Centre Social Autogestionat Can Vies, que va sortir al carrer, desobeïnt la normativa de civisme, organitzant una jornada per difondre la campanya contra la demanda que TMB ha interposat per desallotjar-lo.

El seu civisme ens ofega!

Aturem la demanda. Can Vies és del barri

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¿Criminales o artistas?

¿El arte de la calle es un delito? El gran bebé del mural de Plaça de Sants, que hasta ha salido por televisión, llora. No llora porque lo hayan tapado para convertirlo en un nuevo graffiti: llora porque el pasado sabado 25 de noviembre, mientras se estaba preparantdo la pared para hacer el nuevo mural que se hizo al dia siguiente, vino una patrulla de los Mossos d’Esquadra que identificó a las seis persona que estábamos pintando y nos interpuso una denúncia administrativa que comporta una multa de 1.175 euros por persona.

La normativa de civismo prohibe cualquier tipo de expresión artísitica en la calle, hecho que nos situa fuera de la ley por querer expresar con el graffiti nuestro arte fuera de los museos, popularizándolo y haciendo que deje de ser una mercancia y pase a ser un bien público del que todo el mundo pueda disfrutar.

¡Ya está bien de tanta hipocresia! ¿Cómo puede ser que haya una normativa que persiga estas expresiones artísticas que se desmarcan del control institucional cuando, paralelamente, los medios de comunicación, o incluso la misma administración pública, fomentan una cultura urbana, moderna y cosmopolita de la cual el graffiti es un icono?

Las multas de las seis personas identificadas suman un total de 7.050 euros. Una suma desproporcionada ya que, evidentemente, como jóvenes estudiantes con trabajos precarios, ninguno de nosotros llega ni siquiera a los mil euros de sueldo. Además, la patrulla de los Mossos se fué amenazándonos que si nos volvian a ver pintando los pondrian una denúncia penal por daños, hecho que incrementaria la multa y comportaria que tuviésemos antecedentes.

Pero pese a su represión no nos callamos. Por dignidad propia y colectiva al dia siguiente, domingo 26, volvíamos a estar en la Plaça de Sants para hacer este mural en solidaridad con el Centre Social Autigestionat Can Vies (centro social autogestionado Can Vies), que salió a la calle, desobedeciendo la normativa de civismo, organizando una jornada para difundir la campaña contra la demanda que TMB ha interpuesto para desalojarlos.

¡Su civismo nos ahoga!

Paremos la demanda. Can Vies es del barrio

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[Foto principal sacada de Flikr. Usuario idiomic, licencia Creative Commons
La otra miniatura es una fotografia publicada en el Diari El Punt, tomada por Oriol Duran]

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Un comentario en “El nadó plora (El bebé llora)

  1. Pingback: Mercedes

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