El sueño de la privacidad produce monstruos

[artículo publicado originalmente en “Tempted? El blog de apple tree communications“, el 21 de junio de 2013]

Una de las asignaturas pendientes más importantes en las redes sociales es, sin duda, la privacidad. Estas plataformas fueron pensadas para que cada uno pueda compartir con sus conocidos un pensamiento o una fotografía; mostrar, en definitiva, una parte de nosotros al resto. Con la popularización de estos servicios, cada vez más gente puede llegar a tener acceso a estos contenidos, y el “círculo de amigos” con el que nos comunicamos se ha ampliado de forma considerable.

El sueño de la razón produce Monstruos

En oposición al término intimidad, que reúne aquello que es privado nuestro y que queremos proteger, surgió la palabra“extimidad”, como aquella parte de nuestra vida que queremos mostrar a los demás. En algunos casos se trata de información poco importante, como unas fotografías de un sitio que hemos visitado o una opinión que realmente queremos que el mundo sepa. Pero en otros casos, cuando compartimos algunos contenidos queremos controlar quiénes serán los que tengan acceso a ellos.

 

No todas las redes sociales, en este sentido, son iguales: Twitter, por ejemplo, se trata de una plataforma en la que los usuarios son muy conscientes de que lo que escriben es para un público global, que todo el  mundo puede tener acceso a lo que escribimos. Esa es la idea central del servicio, y los usuarios participan sabiendo eso perfectamente. En otras redes, precisamente lo que buscamos es la máxima visibilidad: es el caso de Linkedin y otras redes profesionales, en las que mostramos una parte de nosotros con la intención de “vendernos” lo mejor posible y que nuestro perfil sea visto por el máximo de gente posible, y conseguir así un mejor puesto de trabajo.

 

Pero, ¿qué pasa con Facebook? Esta red social inició su andadura limitándose a aceptar a universitarios que lo pudieran acreditar, como un espacio de relación entre compañeros de clase. Más adelante se abrió a todos los países y todas las personas, hasta llegar a más de 1.000 millones de usuarios hace algunos meses. Con una audiencia así, los círculos de amistad se han ampliado mucho más de lo que algunos quisieran. Y es que no todos están de acuerdo con la canción de Objetivo Birmania, que cantaba alegremente aquello de “los amigos de mis amigas son mis amigos”.

 

Facebook, además, basa su modelo de negocio en la inserción de publicidad contextual y en el contenido que generan sus usuarios. Es decir, que nos usan como “hombres anuncio” frente a nuestros amigos, y que utilizan (o pueden utilizar) lo que publicamos con fines comerciales. A raíz de esto, se populariza regularmente entre estos usuarios un mensaje de alerta, en el que llaman al boicot hacia el servicio o la publicación de algún tipo de mensaje en los muros personales, o cualquier otra acción de dudosa efectividad.

 

¿Sirve de algo todo esto? Si publico en mi muro que no quiero que utilicen mis datos… ¿me harán caso? No quiero valorar si lo que hace Facebook es justo o no, y sabemos que es legal porque en algún momento nos leímos la política del servicio (o dijimos que la habíamos leído) y aceptamos sus condiciones. Pero la aparición de bulos regularmente hay que tomarlos con cautela, y no dejarse llevar por el pánico. Cuatro sencillos consejos serán suficientes para hacer un uso responsable de las redes sociales:

  • Hay que tener claro con quién queremos compartir lo que publicamos y verificar que la opción correcta está activada. Las prisas no son buenas.
  • Dediquemos un momento a leer bien qué implica cada opción de nuestra configuración de privacidad y para qué sirve. Para ello, la fuente más fiable es el propio Facebook.
  • Seamos críticos con informaciones incendiarias, aunque nos las envíen o las publiquen amigos de confianza. La mejor manera de evitar propagar un bulo es contrastar lo que dice.
  • Y, finalmente, un importante consejo de sentido común: la mejor manera de que no se sepa algo es no decirlo.

 

Ahora mismo estamos en un momento convulso en Facebook con asuntos como los nuevos hashtags, el buscador Graph Search o el escándalo de espionajes por parte del gobierno de Estados Unidos. Pero como en una tormenta, mantener la calma y aguantar el timón con fuerza ayudará a que no naufraguemos en un ataque a la privacidad.

 

Tengamos una cosa en mente: las redes sociales pueden ser muy buenas o, simplemente, no estar hechas para uno. Así que el mejor consejo es el de aprender a usarlas y a disfrutarlas, si vemos que son interesantes para nosotros. Y ahora, por favor, en pleno uso de mis facultades os digo: comparte en tu muro esta información… o cópiala y pégala.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s